Bien podría con este título comenzar un ensayo o un manual sobre el perfecto comunicador. Pero no es ésa precisamente mi intención cuando escribo esas cinco palabras que llevan varios días rondándome la cabeza.
Y creo que la clave, el quid, está en la diferencia que hay entre ser y estar. Hoy -por ayer-, precisamente, mientras asistía la presentación de la red social para móviles MyMadrid, en el Santiago Bernabéu, unos de los ponentes que han intervenido -siento no recordar su nombre- hablaba de los tiempos que corren: excesos de mensajes, exceso de emisores, múltiples receptores, receptores cada vez más exigentes y por tanto, variables, etc., etc.
¿Cómo elegir y destacar bien el mensaje? ¿Cómo hacer que los demás te elijan a ti y no a otro, y no te olviden rápido? ¿Cómo acertar con el target seleccionado?


