Las empresas españolas deberían mirar más allá de los Pirineos a partir de 2010 para crear una sinergia conjunta con otras marcas europeas y articular una identidad que sea sinónimo de valor e innovación. Fueron las conclusiones del encuentro “Hacia una política de competitividad internacional para las marcas europeas”.
En este sentido, los empresarios que participaron apostaron por crear la etiqueta “Made in Europe”, como un modo de impulsar la competitividad de las marcas y de gestionar los vectores de crecimiento y desarrollo.


